Por fin, llega la transparencia a enfrentar gobiernos opacos

Senador Saúl Monreal
Hace apenas unos días, se dio un paso que, aunque tardío, resulta fundamental para la vida pública, nos referimos a la designación del tan esperado titular del Instituto de Transparencia para el pueblo de Zacatecas, se trata de Miguel Ángel Ovalle Flores, quien asume la responsabilidad de encabezar este organismo.
Este nombramiento no sólo era necesario, era urgente. Durante muchos meses, Zacatecas vivió en un vacío institucional en materia de acceso a la información, sin una autoridad clara que garantizara este derecho fundamental. Y ese vacío no es menor, porque cuando no hay quien vigile la transparencia, lo que crece inevitablemente es la opacidad.
Hoy en día, no es ningún secreto que muchos gobiernos municipales, así como diversas dependencias estatales, manejan la información pública como les da su gana, con discrecionalidad, solicitar información puede convertirse en un verdadero viacrucis burocrático con respuestas incompletas, tiempos de espera que se prolongan injustificadamente y, en muchos casos, cobros indebidos por información que por ley debería ser gratuita. Esta práctica, además de ilegal, refleja una cultura institucional que aún no entiende que la información pública no le pertenece al gobierno, sino a la ciudadanía.
Por eso, la llegada de un titular formal al nuevo organismo representa una oportunidad para corregir el rumbo. No se trata únicamente de tener una oficina más en el organigrama estatal, sino de contar con una instancia que funcione, que tenga capacidad de respuesta y que obligue a los sujetos obligados a cumplir con la ley.
El reto no es menor. La desconfianza ciudadana hacia las instituciones se alimenta precisamente de estas prácticas opacas. Cada solicitud ignorada, cada dato oculto, cada trámite retrasado, va erosionando la credibilidad del gobierno. En cambio, una política de transparencia efectiva puede convertirse en una herramienta poderosa para reconstruir esa confianza.
Es momento de que el nuevo organismo actúe con firmeza. Que deje claro que no habrá tolerancia para la simulación, que los tiempos legales deben cumplirse y que ningún servidor público puede lucrar con el derecho de acceso a la información. La transparencia no es un favor, es una obligación.
Zacatecas necesitaba con urgencia que esta institución comenzara a operar de manera formal. Hoy, con esta designación, se abre una nueva etapa. La expectativa es alta, pero también lo es la necesidad. Que esta vez, la transparencia no sea discurso, sino una realidad cotidiana para todas y todos, es el reto que tienen los integrantes de esa dependencia, a fin de cuentas la ley ya está , es solo aplicársela a los corrupto y opacos que no quieren dar información.

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