Dra. Guadalupe Luna
Piénsalo dos veces antes de decir que no.
—¿Tienes alguna enfermedad?
—No.
—¿Tomas algún medicamento?
—No.
—¿Tienes el azúcar alta?
—Bueno, a veces.
Parece una conversación sin importancia, pero una respuesta que no es cierta puede cambiar la manera en cómo debemos atenderte, y hoy quiero contarte por qué.
Muy buenas tardes, amigas y amigos de Radio Evolución. Me da muchísimo gusto volver a acompañarlos. Soy Lupita Luna, odontóloga, y espero estén teniendo una excelente tarde dondequiera que nos escuchen.
Mario, antes de entrar al tema de hoy, escuché una pregunta que hiciste la semana pasada y me quedé pensando en ella. Preguntaste si todas las terminaciones nerviosas desembocan o terminan en la boca, y la respuesta es que no.
Aunque nuestra boca y nuestra cara tienen muchas terminaciones sensibles y una red de nervios bastante compleja, es importante saber que no todos los nervios vienen a radicar aquí, en la boca, sino que pasa un gran nervio que es el trigémino. Este se divide en tres partes, por eso es que, cuando da un dolor dental, es un dolor muy, muy insoportable.
Pero no, no todos los cables del cuerpo conectan a una muela. Aunque tu pregunta viene perfecta para hablar del siguiente tema, o de algo que muchas veces olvidamos: que la boca no es ajena a la salud integral de nuestro cuerpo.
Entonces, para hablarlo o para entenderlo un poquito, vamos a hablar de una enfermedad que todos hemos escuchado nombrar, que está presente en muchas familias, pero que no siempre entendemos bien ni las repercusiones que tiene a nivel bucal: la diabetes.
Y pues vamos a explicarla un poquito fácil.
Cuando comemos, nuestro cuerpo utiliza los alimentos para dar energía. ¿Cómo los utiliza? Los transforma en glucosa. Esta glucosa pasa a nuestra sangre y es una de las principales fuentes de energía que utilizan nuestras células para trabajar.
Imagínala como si fuera un combustible. Entonces, para aprovechar este combustible necesitamos una hormona que seguramente también han escuchado, que es la insulina.
La produce el páncreas y ayuda a que la glucosa que está en la sangre, circulando en todo nuestro torrente sanguíneo, pueda entrar a las células y utilizarse como combustible, como energía.
¿Qué pasa cuando una persona tiene diabetes? ¿Qué afecta o cuál es la causa o cuál es la repercusión? Bueno, depende del tipo de diabetes.
En el tipo de diabetes 1, el sistema inmune destruye las células del páncreas, las que producen la insulina. Por eso, las personas que viven con diabetes tipo 1 necesitan administrar esa insulina, inyectarse o, dependiendo del caso, utilizar otro método.
En la diabetes tipo 2, que es un poquito diferente y esta es la más frecuente, nuestro organismo no responde adecuadamente a la insulina y, con el paso del tiempo, el páncreas también puede tener dificultades para producir la cantidad que el cuerpo necesita para llevar a cabo estas funciones.
El resultado: la glucosa se suele mantener elevada.
Y aquí quiero desmentir un mito: no porque alguna vez comamos pastel o dulces de vez en cuando quiere decir que vamos a padecer diabetes.
La diabetes también viene con una carga de diversos factores, por ejemplo, los antecedentes heredofamiliares, nuestros hábitos, nuestra genética y nuestros estilos de vida.
Entonces, no se trata ni de regañarnos ni de estresarnos, sino más bien de conocer nuestro estado de salud, cómo estamos en este momento.
Porque, ¿qué pasa si tenemos una glucosa elevada durante mucho tiempo en la sangre?
Empiezan a fallar órganos como los ojos, los riñones, el corazón y la boca.
Entonces, un paciente que está descontrolado, un paciente diabético descontrolado, es un paciente que va a tener boca seca, por ende, más infecciones, también enfermedad periodontal, que es la enfermedad de las encías y del hueso.
Y una enfermedad periodontal avanzada nos dificulta el control de la glucosa. Se vuelve una reacción en cadena.
Entonces, por eso siempre hay que tener en constante monitoreo nuestros niveles de glucosa si es que ya detectamos que somos pacientes diabéticos.
También en consulta nos pasa muy seguido que las personas no saben que tienen diabetes, pero por ciertas características, sobre todo en las encías, podemos sospechar que muy probablemente estén iniciando o ya padezcan esta enfermedad.
Por eso es importante que, a la hora del interrogatorio, sea lo más sincero posible y nos brinde la mayor cantidad de información, porque no es lo mismo tratar a un paciente sano que a un paciente con diabetes, a un paciente hipertenso o a un paciente que padece cáncer.
Entre más información nos brinden, mejor diagnóstico podemos tener nosotros como profesionales de la salud y atenderlos de una mejor manera.
Y acordarnos de que la boca, como todo nuestro cuerpo en general, no funciona por separado.
No, sino que lo veamos como un todo. La boca también nos habla mucho, la boca también nos dice mucho de cómo está nuestra salud en general y también por la boca podemos diagnosticar ciertas enfermedades que a veces ni siquiera teníamos en cuenta o no pasaban por nuestra cabeza que podíamos padecer.
Y antes de despedirme, quiero hacerles una invitación: si mientras escuchabas el programa pensaste: “Híjole, hace mucho que no voy al dentista, mis encías sangran cuando me cepillo, tengo mal aliento”, quizá sea la señal que estabas esperando.
En mi consultorio podemos hacer una valoración completa, revisar cómo están tus dientes, tus encías, platicar sobre tus antecedentes y resolver dudas que a lo mejor tenemos meses o hasta años.
No tienen que esperar a que haya dolor para venir a consulta.
De hecho, las mejores consultas son donde hacemos su limpieza y los citamos ya hasta dentro de seis meses; o sea, que son pacientes totalmente sanos. Pero ahora sí que la prevención es nuestra mejor arma.
Así que pueden agendar su cita conmigo. Pueden escribirme a través de redes sociales; en Instagram y en Facebook estoy como @dra.guadagnoluna o también pueden comunicarse directamente o vía WhatsApp al 492 949 4190. Con mucho gusto buscamos un espacio para atenderlos.
Y bueno, soy Lupita Luna. Gracias por regalarme unos minutos y por acompañarme una semana más aquí, en Radio Evolución, con Mario Padilla.
Síganme en mis redes y mándenme un mensajito con sus preguntas, con qué tema les gustaría que abordáramos la siguiente semana.
Y si hace tiempo que no revisamos esa sonrisa, nos vemos en el consultorio.
Hasta la próxima y recuerda: no esperes a sentir dolor para empezar a cuidarte; la prevención también es salud.