Carlos Alvarado
…cuando despertó el tráfico ya estaba ahí no avanzaba no explicaba, sólo estaba en medio de ese escenario, los derechos que en el papel suenan impecables, pero en la calle se comportan como enemigos, la libertad de expresión y la libertad de tránsito.
La primera permite protestar incomodar, alzar la voz es esencial, sin ella la democracia sería puro adorno, pero hay algo que casi nunca se dice, y es que la protesta no nace por deporte, nace cuando el diálogo se agota, cuando tocar puertas no sirve, cuando el gobierno escucha pero no responde en la calle se vuelve el último idioma del ciudadano.
La segunda permite moverse a trabajar llegar. Es igual esencial sin ella la vida cotidiana simplemente se detiene, el problema es que aquí no se equilibran chocan.
Porque cuando el estado es omiso frente a los problemas sociales, empuja a los ciudadanos a tomar la calle como mecanismo de visibilidad y cuando eso ocurre sin regulación ni conducción, el derecho de uno termina anulando al otro y del otro lado, el ciudadano atrapado es que ya pagó la gasolina, impuestos y paciencia, empieza a transformarse y ocurre algo fascinante y preocupante.
El ciudadano promedio muta, se convierte en lo que podríamos llamar con rigor casi científico: un simio al volante grita golpea el claxon como si fuera el argumento jurídicoinsulta como si eso abrir la circulación.
Cree que el ruido sustituye al Derecho, pero que hay que decirlo sin rodeos, ni el que bloquea tiene un derecho absoluto, ni el que grita, lo recupera por desesperación.
En el constitucionalismo, los derechos no son armas, son límites y cuando esos límites desaparecen, lo que sigue es el colapso y en ese colapso aparece la autoridad, no ha resolver sino explicar.
El director de tránsito Caldera MURILLO asegura que nadie improvisado, que los cierres están diseñados que ya se probaron que hay tres o cuatro rutas alternas, que el tráfico sigo avanzando, aunque la realidad diga otra cosa y uno no sabe si reír o pedir un peritaje de realidad, porque la pregunta e simple si el cierre está en el centro por qué la ciudad se paraliza desde el municipio de Calera y termina hasta el municipio de Troncoso como una estrategia para ordenar, termina expandiendo el problema
ahí es donde entendemos todo no es un conflicto entre ciudadanos es la consecuencia de un estado que llegó tarde o que nunca llegó un gobierno que fue omiso ante el problema social que originó la protesta, y ahora también es incapaz de gestionar sus efectos.
Entonces la calle se vuelve selva, el que protesten impone porque no fue escuchado, el que maneja reacciona porque no está haciendo protegido y el gobierno observa convencido de que todo funciona.
Y así este gobierno termina apareciéndose demasiado, esa vieja canción, bruto, ciegos, sordo, mudo, torpe, traste, testarudo, no, porque no tenga información, sino porque decidió ignorarla.
Al final la pregunta no es quien tiene la razón en el tráfico. La pregunta es por qué tuvimos que llegar a ese punto, porque cuando el diálogo muere la calle habla y cuando el Estado calla el estado responde.
Yo soy Carlos Alvaradoz síganme en redes sociales comentemos, analicemos y loguemos porque entender que el Derecho no es repetirlo, es exigir que funcione antes que todos terminemos atrapados no sólo en el tráfico, sino en la indiferencia. Gracias