Cristian del Havre
Resulta ahora que, cuando un gobierno pretende proteger o generar seguridad para su entidad y su entorno, se invoca la ley y se endurece el mensaje de la soberanía.
Afirmo lo anterior debido a lo ocurrido recientemente en Chihuahua, donde la gobernadora Maru Campos implementó una estrategia para desmantelar un laboratorio de narcóticos de grandes dimensiones en coordinación con agencias de los Estados Unidos de América.
Este suceso guarda similitud con las capturas de personajes como el Mencho y otros narcotraficantes de alto perfil, quienes han prescindido del Ejecutivo Federal para establecer acuerdos directamente con la Secretaría de la Defensa Nacional.
En el marco normativo existen lagunas que derivan en conflictos.
Resulta paradójico que los senadores pretendan llamar a cuentas a la gobernadora por proteger no solo a su estado, sino al país.
No obstante, se omite a Rubén Rocha Moya, de Sinaloa, por sus presuntos vínculos.
Se ignora a Américo Villarreal, de Tamaulipas, relacionado con el comercio ilícito de combustible y el crimen organizado.
Se excluye de señalamientos a Marina del Pilar, a quien se le retiró el visado, y a su exesposo Carlos Torres, señalado como actor principal en una red de hidrocarburos ilícitos.
Se desatiende el caso de Layda Sansores, gobernadora que ha perseguido y encarcelado a periodistas.
Se ignora a Alfredo Ramírez Bedolla, de Michoacán, por el caso Manzo.
Incluso se defendió y aplaudió a Cuauhtémoc Blanco, exgobernador denunciado por violación, y se omite investigar a Gerardo Fernández Noroña ante su inexplicable incremento patrimonial.
Surge la interrogante de por qué, cuando se trata de la oposición o de alguien ajeno al régimen de Morena, se pretende aplicar todo el rigor de la ley, mientras que los integrantes de dicho partido no son fiscalizados.
Lo primordial es exigir que el propio régimen investigue a los delincuentes en sus filas y los llame a rendir cuentas, en lugar de perseguir a quienes trabajan por la seguridad de la nación.
Este es el cinismo del bienestar.
Lamentablemente, esta situación ha calado tan hondo que la sociedad percibe como normal que los políticos roben, se asocien y trabajen para el crimen.
Muchas gracias.
Los espero la próxima semana.