El Valor de la Confianza y el Desarrollo de Zacatecas

Manuel Ibarra Santos 

La confianza ciudadana en sus gobiernos es un factor esencial para producir prosperidad, desarrollo y bienestar en una nación, lo afirma el politólogo norteamericano, Francis Fukuyama, en su extraordinario libro titulado La Confianza.

Sin confianza del pueblo en sus autoridades, no hay progreso y sí estancamiento y regresión. Y esto es lo que pasa en el Estado de Zacatecas, sumido en la línea del subdesarrollo y sin integrarse a los grandes proyectos del desarrollo nacional.

La confianza ciudadana en sus gobiernos, es una virtud y un bien social, categóricamente necesario, para crear riqueza, prosperidad colectiva y bienestar en un pueblo.

El valor de la confianza no es abstracto y tiene repercusiones en las dimensiones económica, política, social y cultural.

Quien no dé importancia a la virtud de la confianza en una sociedad está rotundamente equivocado, y estaría gobernando entonces desde el pragmatismo y la mezquindad.

Fukuyama, autor también del libro “El Fin de la Historia”, establece en su clasificación, dos tipos de confianza: Primero, sociedades con altos niveles de confianza; y dos, pueblos con bajísimos niveles de confianza.

Las sociedades con altos niveles de confianza, son aquellas que hoy en el mundo ocupan los primerísimos lugares en el desarrollo del planeta.

En cambio, las sociedades con bajos niveles de confianza se ubican en el subdesarrollo en el mundo.

Y, en consecuencia, podemos afirmar que el Estado de Zacatecas se coloca, como una entidad de la República, de bajísimo nivel de confianza de su pueblo en relación con la autoridad estatal.

Hoy abordo el tema de la confianza, en razón de que el INEGI recién acaba de publicar, el pasado día 15 de este mes, su Encuesta Nacional de Confianza en la Administración Pública, a la que poco interés se le ha puesto en sus resultados.

 En esa encuesta hay un dato, para preocupar a todos: Más del 80 por ciento de los mexicanos acepta que los integrantes de la administración publica en el país, en sus diversos niveles, son proclives a cometer actos de corrupción por dinero.

Una de las instituciones de mayor aceptabilidad y confianza ciudadana, en cambio, es el Ejército Mexicano, con el 75 por ciento de la población a favor.

Los Partidos Políticos son los entes públicos más desprestigiados, con la aceptación de apenas un tercio de la población. Los cuerpos policiacos están en la línea del fuerte cuestionamiento ciudadano.

En relación a los medios de comunicación en el país, solo un 50 por ciento de la población dice confiar en ellos.

Pues bien, la confianza ciudadana es un componente esencial para gobernar con legitimación y legitimidad. Y en Zacatecas la autoridad no cuenta con esos factores de su lado.

Por lo demás, pertinente es leer las interesantes obras de Fukuyama quien decretó en el cierre del siglo Veinte, el final de las ideologías y de las cuadraturas políticas de izquierdas y derechas.

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