La soberanía nacional en tiempos de la cuarta transformación

Antonio Valentín Argüelles Rivera

Nuestro país tiene una ubicación privilegiada. Su vasta riqueza han despertado históricamente la ambición de grandes potencias.

Pocas naciones han pagado un precio tan alto de sangre, dignidad y territorio para consolidarse como un estado independiente y soberano. Recordemos las invasiones de 1821, 1838, 1847 y 1914.

No es un ejercicio de nostalgia nacionalista es mantener en la memoria viva el costo asumido para salvaguardar salvaguardar la identidad política y la soberanía.

La pérdida de más de la mitad de nuestro territorio, la imposición de un imperio, el pago de indemnizaciones de guerra y el endeudamiento del país dejaron una lección.

La soberanía no es un regalo, es una fortaleza que debe vigilarse y defenderse permanentemente. Desde la teoría del Estado, la defensa del territorio, la población y El gobierno es indisoluble, va junto.

Nuestros principios constitucionales nos señalan que la soberanía nacional reside origin originariamente en el pueblo bajo un régimen democrática que debe ser salvaguardado frente a las sutiles estrategias de interferencia contemporáneas.

México respondió históricamente perfeccionando su sistema constitucional, consolidando la en la doctrina Estrada de 1930 un límite ético basado en el respeto mutuo de las naciones.

Sin embargo, la intervención de tropas analizada ha mutado hoy en campañas de desinformación digital, financiamiento ilícito, manipulación algorítmica y ciberataques.

Ahora bien, las reformas a los artículos 19, 40 y 41 de nuestra Constitución Política Claudio Shen Bampardo, buscan blindar el Estado mexicano frente a estas nuevas reformas de influencias extranjeras, representando una evolución histórica de la defensa de la soberanía.

La modificación del Artículo 40 eleva a rango constitucional el principio de no subordinación.

México rechaza cualquier tipo de intervención, intromisión o investigación delictiva extranjera sin autorización expresa. Para dar fuerza a este mandato, el artículo 19 constitucional incorpora la prisión preventiva oficiosa y penas severas a actividades clandestinas que atenten contra la soberanía, mientras que el Artículo 41 establece la injerencia como causal explícito de nulidad de elecciones.

Es fundamental diferenciar la intervención de la injerencia. Bueno, aquí señalo que la primera es un ataque directo y violento. La segunda es sutil y abarca opiniones de gobiernos extranjeros hasta la manipulación digital en redes.

El desafío de la evolución constitucional contemporánea radica en armonizar la legítima protección de la Constitución Nacional con el respeto irrestricto de los derechos humanos y políticos de los mexicanos.

El Estado debe blindar frente a influencias asimétricas. No se debe de dar nada más al aislamiento de restricciones y libertades. Y aquí cabría señalar, amigos.

E esta situación actual geopolítica en la que se encuentra nuestro país, nos damos cuenta que pues hay un gobernante extranjero que se pasea por el mundo como si trajera una pistola 40 viendo quién no es su socio, a quién le parece mal para percutirla, para someter.

México debe de jugar un papel especial, debe de pensar las cosas y si bien es cierto, no debemos de buscar pretextos porque no somos un país armamentista, no somos un país con un ejército beligerante, somos un ejército de paz, somos un país de amigos y pareciera que este régimen que está confrontando, está provocando a ver hasta dónde estira la liga.

Y ahora bien, tenemos y señalo aquí un tratado de extradición que actualmente está vigente con Estados Unidos, que se firmó el 4 de mayo de 1978 en la ciudad de México y entró en vigor el 25 de enero de 1980, posteriormente modificado mediante un protocolo adicional firmado el 13 de noviembre de 1997.

Esto es anterior, muy anterior a la entrada de este régimen.

Entonces, ¿por qué si habíamos trabajado de manera entendida, conjunta y en ese respecto a nuestra soberanía nacional? ¿Por qué ahora donde el gobierno extranjero solicita en base a este tratado de extradición firmado, como lo acabo de señalar por México, no se cumple?

Es aquí donde cabe la situación, la conjetura de por qué no se por parte del gobierno mexicano se había dado de manera puntual, sin ningún problema durante estos casi 50 años, amigos.

Entonces, cabe, pues aquí la pregunta, ¿hasta dónde quiere este régimen?  Esta cuarta transformación, llevarnos a un enfrentamiento con una potencia extranjera de la cual somos asimétricamente distintos en cuanto a nuestros ejércitos y en cuanto a un poder político.

Porque ya vimos, amigos, que el Tratado Libre Comercio, Telecá, TEMEC, ya no quiere ser firmado por esta potencia. ¿Hasta dónde nos está llevando un partido por tapar, solapar o no cumplir un tratado de extradición?

Soy Antonio Valentín Argüelles Rivera y nos vemos la próxima semana. Gracias.

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