La vida de los mexicamos es valiosa en todos lados

Saúl Monreal

Hoy en nuestro país, sin importar las reacciones que se generen, guardar silencio no es una opción. la muerte de 17 mexicanas y mexicanos en el contexto de operativos migratorios en Estados Unidos no puede verse únicamente como una cifra. Detrás de cada caso hay una familia, una historia y un proyecto de vida que quedó inconcluso.

La decisión del Estado mexicano de acudir a las instancias legales para exigir justicia representa un paso firme en la defensa de nuestros connacionales.

Durante muchos años, la protección de los migrantes se limitó, en numerosas ocasiones, a expresiones de preocupación o a gestiones diplomáticas que pocas veces llegaban a las consecuencias legales.

Hoy observamos una estrategia distinta: utilizar los mecanismos del derecho para investigar los hechos, deslindar responsabilidades y exigir que las violaciones a los derechos humanos no queden impunes.

Defender a quienes viven y trabajan fuera de nuestro país no significa confrontarse con otra nación. Significa actuar con responsabilidad, con respeto al derecho internacional y con la convicción de que la vida de una mexicana o un mexicano tiene el mismo valor sin importar el lugar donde se encuentre.

La relación entre México y Estados Unidos es profunda y estratégica; precisamente por ello debe sustentarse en el respeto mutuo y en el cumplimiento de la ley.

Las y los migrantes mexicanos contribuyen todos los días al desarrollo económico y social de ambos países. Su esfuerzo fortalece comunidades enteras y, además, representa un apoyo invaluable para miles de familias que dependen de las remesas.

Son mujeres y hombres trabajadores que merecen protección, trato digno y acceso a la justicia cuando sus derechos son vulnerados.

Los legisladores y los acores políticos en general, debemos respaldar, si o si, a nuestros connacionales de forma permanente. La defensa consular, el acompañamiento jurídico y la búsqueda de justicia no pueden depender de coyunturas políticas, sino convertirse en una política de Estado que trascienda gobiernos y administraciones.

México ha demostrado que es posible mantener una relación de cooperación con Estados Unidos sin renunciar a la defensa de su gente. La diplomacia no está reñida con la firmeza; por el contrario, ambas se fortalecen cuando se sustentan en principios, en el respeto al derecho y en la protección de la dignidad humana.

Desde Zacatecas, una tierra que conoce de cerca el esfuerzo y la historia de la migración, el mensaje que brinda esta acción, adquiere un significado especial, pues miles de familias tienen un ser querido del otro lado de la frontera, y deben saber que su país hará todo lo que esté a su alcance para que la justicia prevalezca y la dignidad de las y los mexicanos siempre sea defendida siempre, y más en estos lamentables casos.

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