La inteligencia artificial comenzó a transformar como las universidades aplican y supervisan los exámenes y el caso más reciente es el de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aunque en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) tiene un antecede en el tema y generó reacciones y debate.
En la UNAM, los estudiantes denunciaron la anulación de sus exámenes de ingreso por decisiones tomadas mediante un sistema automatizado de supervisión y señalaron que la plataforma detectó como posibles irregularidades, como ruidos del entorno, fallas en la conexión a internet o reflejos en los lentes, no representaban intentos de hacer trampa.
El caso puso sobre la mesa una de las principales limitaciones de la inteligencia artificial aplicada a procesos académicos que puede identificar patrones, pero no siempre es capaz de interpretar el contexto en el que ocurren los hechos.
Esa diferencia puede resultar determinante cuando está en juego el futuro de un aspirante.
En la UAZ, la discusión surgió desde el otro extremo, y sucedió junio de este 2026, cuando el debate estuvo centrado en los estudiantes de la Unidad Académica de Medicina Humana.
Fueronseñalados por utilizar herramientas de inteligencia artificial para responder los exámenes en línea.
Mientras en Zacatecas la preocupación fue el posible uso de la IA de los alumnos, en la UNAM el cuestionamiento se dirige a la IA utilizada por institución para vigilar las evaluaciones.
Ambos casos reflejan el mismo desafío y es que las universidades deberán establecer reglas claras sobre el uso de la inteligencia artificial, incorporar mecanismos de revisión humana y definir procedimientos que permitan corregir errores antes de que una decisión automatizada afecte la trayectoria académica de un estudiante.
La inteligencia artificial llegó a los exámenes universitarios, y el reto no es impedir su presencia, sino aprender a utilizarla con reglas claras, transparencia y garantías para que la tecnología complemente el juicio humano, en lugar de sustituirlo.