Pablo Pedroza
Con los registros, que concluyen este sábado, de los aspirantes a ser coordinadores de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, inicia para los aspirantes a gobernadores del partido Morena una precampaña anticipada y, en el extremo, una campaña electoral, donde los aspirantes no llevarán su aspiración hacia los integrantes de su partido para obtener el nombramiento, sino que, como establece su convocatoria en la base séptima:
“Las personas que hayan solicitado su registro deberán llevar a cabo recorridos casa por casa, reuniones vecinales, organización de asambleas en plazas y/o lugares públicos; cuando las condiciones climáticas o logísticas así lo requieran, también podrán realizarse en espacios cerrados. Lo anterior con el objetivo de informar al pueblo de México sobre los logros de la Cuarta Transformación”.
Precampaña o campaña abierta avalada por la interpretación que en su convocatoria hacen del artículo 41, fracción I, y que entienden así: con fundamento en el “primer párrafo del artículo 41 de la Constitución sobre la soberanía del pueblo; su fracción I, párrafo primero, sobre que los partidos políticos son entidades de interés público; párrafo segundo, relativo al fin constitucional de los partidos políticos de promover la participación del pueblo en la vida democrática… el principio de mínima intervención de las autoridades electorales en los asuntos internos de los partidos, autoorganización y autodeterminación consignados en dicha fracción”.
Mañosamente se abstienen, en la convocatoria, de citar del artículo 41, párrafo I:
“Los partidos políticos son entidades de interés público; la ley determinará las normas y requisitos para su registro legal, las formas específicas de su intervención en el proceso electoral y los derechos, obligaciones y prerrogativas que les corresponden. En la postulación de sus candidaturas, se observará el principio de paridad de género”.
Aplicando aquel clásico de López Obrador de que “no me vengan con que la ley es la ley”, en la exposición de motivos de la convocatoria pasaron por alto aquello de “la ley determinará las normas y requisitos para su registro legal, las formas específicas de su intervención en el proceso electoral”, y se enfocaron en ajustarla a sus necesidades con “el principio de mínima intervención de las autoridades electorales en los asuntos internos de los partidos, autoorganización y autodeterminación consignados en dicha fracción”.
Uno va entendiendo con ese tipo de convocatorias el porqué de ir reduciendo capacidades al órgano nacional electoral, el INE, y al Tribunal Electoral, Sala Superior, así como a sus similares a nivel estatal.
Los coordinadores de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional es un término elaborado dentro del partido Morena para, en la lógica de la autodeterminación de los partidos para organizarse, disfrazar como ejercicio partidario procesos de precampaña o campaña muy anticipados.
El término no se encuentra descrito en los estatutos de Morena.
Es un cargo fáctico y transitorio: una figura política creada mediante acuerdos específicos del Consejo Nacional de Morena y emitida en convocatorias particulares del Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Se diseña especialmente para los periodos previos a las campañas electorales.
¿Es ilegal? No.
La estrategia morenista ya fue avalada por el Tribunal Electoral, por la facultad que tienen los partidos políticos para organizarse de manera interna mediante convocatorias o lineamientos.
Con la apertura que permite la facultad de organización partidaria, Morena utiliza la figura de los coordinadores de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional para aprovechar la norma y los tiempos de su nombramiento, habilitando una precampaña y, en el caso de la elección 2027, una campaña abierta dirigida a la ciudadanía.
¿Es ilegal? No. Pero sí genera inequidad en la contienda, ya que sus coordinadores inician la carrera en fuera de lugar, por decirlo futbolísticamente, para intentar meter gol a sus rivales, aunque en Coahuila no les funcionó.
Las precampañas están bien descritas en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, tanto en su forma como en su objetivo.
El calendario electoral del Instituto Nacional Electoral para los procesos federales establece que el inicio del proceso será la primera semana de septiembre y el de precampañas, en lo federal, la tercera semana de noviembre de 2026.
Para el caso de Zacatecas, el inicio legal de la contienda es el 20 de noviembre y las precampañas necesariamente posteriores a esa fecha.
Así, desde el registro para el nombramiento de los coordinadores de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, los participantes se dedicarán a fortalecer la presencia de Morena y sus logros tres meses antes del inicio del proceso electoral.
Las precampañas para la elección en el estado inician el 2 de enero y concluyen el 10 de febrero, con una duración de 40 días.
En lo local, la actividad de posicionamiento de los aspirantes morenistas iniciará cinco meses antes del proceso electoral estatal y siete meses antes de las precampañas.
¿Qué harán los coordinadores de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional que buscan contender en las 17 gubernaturas que estarán en juego el primer domingo de junio de 2027?
Pues lo que les obliga la base séptima de la convocatoria emitida por Morena:
“Las personas que hayan solicitado su registro deberán llevar a cabo recorridos casa por casa, reuniones vecinales, organización de asambleas en plazas y/o lugares públicos; cuando las condiciones climáticas o logísticas así lo requieran, también podrán realizarse en espacios cerrados; lo anterior con el objetivo de informar al pueblo de México sobre los logros de la Cuarta Transformación, fortalecer la organización territorial del movimiento, impulsar la integración y consolidación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación y actividades en defensa de la soberanía nacional”.
Lo lamentable de esto es la precarización que se hace de la política y los políticos, que quedan en papel de pregoneros para apuntalar el régimen, y nos deja con un espectáculo que desacredita la política porque se le muestra como una actividad con una distancia entre lo que se debería hacer y lo que se hace, y la discrepancia entre las palabras y los hechos.
Porque al convertir a aspirantes en pregoneros adelantados con narrativas no en las lógicas estatales sino en la que apuntale a Claudia Sheinbaum (sistema presidencial seguimos siendo), limitamos un ejercicio en el que podamos vivir y atestiguar la vitalidad que se produce en el relativamente fácil registro de algo que ya funciona y ver cómo los políticos y sus compañías se lanzan a la aventura de explicar y proponer lo que va a sustituirlo.
No salen estos aspirantes a coordinadores a utilizar la política y su ejercicio a ver una realidad que no necesariamente se ajusta a la de cada ciudadano; van en pos de una candidatura llevando una verdad que se da por sentada y de la que todos, a través de ello, deben convencerse.
Que no es nuevo y otros lo han hecho, es posible.
Entonces, ¿qué los hace diferentes?
¿Es de progresistas y éticos demócratas jugar con ventaja?
¿Y el piso parejo?
Es legal, pero convierte la competencia electoral, de facto, en un juego con ventaja y aun así se pierde.
Tres de salida
UNO El sábado concluye el registro de aspirantes a coordinadores de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional; se dice que habrá
acarreados.
DOS David Monreal llegará al exceso de acompañar a Verónica Díaz a su registro.
TRES Con la libertad de su convocatoria, el oficialismo avanza; en la oposición, ¿dónde andan? No van tarde, pero el tiempo no es un recurso ilimitado. La gente ocupa señales.