Cristian del Havre
Esto en referencia al ensayo de Hannah Arendt, que nos muestra o nos clarifica cuatro tipos de regímenes políticos en los cuales cae un Estado.
Uno puede ser la postverdad, el otro, el totalitarismo, la demagogia y la cleptocracia.
El problema de estos es que tienen diferentes grados y se utilizan para diferentes tipos de situaciones.
La postverdad es aquella verdad que luego los políticos comienzan a manipular en un tema emocional en los sistemas políticos.
El totalitarismo donde no hay más verdad que la doctrina que se empieza a enseñar desde la política y donde no cabe más crítica más que lo que viene del sistema mismo.
La cleptocracia donde generan verdades a medias para tratar de robarle al pueblo y tratar de despojarlo de los bienes que tiene.
Y la demagogia que se utiliza usualmente para tratar de manipular a la gente diciéndole algunas medias verdades dependiendo del calor o emoción que haya.
Desgraciadamente en nuestro país nos hemos acostumbrado a esto y no lo digo recientemente.
Desde hace muchos años donde el sistema político impone una verdad, una visión de vida y que por eso muchos traen el trauma de la conquista y la leyenda negra.
Pero más recientemente donde las mañaneras fueron ese faro de mentira y cinismo en el cual Andrés Manuel de 80 a 120 mentiras por mañanera totalizando 110 mil mentiras o cuestiones falsas en su sexenio.
¿Cuántas lleva Claudia Sheinbaum? No la han medido.
Pero desgraciadamente vemos como un día sí y el otro también genera mentiras. Vemos como este sistema no nada más ya es en el tema presidencial, sino en el judicial y hasta en el legislativo.
Yo le preguntaría a usted, ciudadano, ¿le gusta que le vean la cara? Si no le gusta, ya basta.
Despierta México, despierta Zacatecas. Hasta la próxima.