Manuel Ibarra Santos
Zacatecas, el progreso en ruinas y la presidenta de la República
Manuel Ibarra Santos
La pasada y más reciente visita presidencial por Zacatecas, fue oportunidad para que la doctora Claudia Sheinbaum constatase que el progreso de la entidad está en crisis y en ruinas, derivado de la incapacidad de sus elites gobernantes para servir con honestidad y eficiencia al pueblo.
Y en cierto, adicional a ello, hay una profunda desconfianza de los ciudadanos en el desempeño de sus autoridades, que se acrecienta cada día más.
El progreso, en su definición más básica, es la capacidad de un pueblo y su gobierno, para satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos, proteger derechos fundamentales y elevar la calidad de vida. Y eso no sucede en Zacatecas y, al contrario, eso se degrada.
En el índice de Desarrollo Humano, que considera componentes esenciales como salud, educación y economía, Zacatecas está por debajo de la media nacional y en el ranking del país está colocado en la posición 22.
En educación, Zacatecas cuenta con un modelo afectado por una serie de múltiples crisis, producto de la irresponsabilidad de su gobierno, que afectan su funcionamiento y que propicia que no se cumpla con el compromiso constitucional de hacer efectivo el derecho a la educación de excelencia.
En salud, Zacatecas tiene con un modelo altamente catastrófico, que contribuye al empobrecimiento de la población y que mantiene a miles de zacatecanos al margen del ejercicio del derecho a la salud pública de calidad.
En economía hay desplome del empleo, altos niveles de pobreza laboral, el cierre de negocios, bajísimos índices de inversión pública y privada. Lo único y poco que salva a Zacatecas es la fortaleza y dinamismo de la industria minera de corte transnacional, entre otros.
La presidenta de la República estuvo en Zacatecas el pasado fin de semana y anunció una serie de apoyos en el rubro de programas sociales, pero no apareció por ningún lado el anunció de los grandes proyectos de desarrollo.
Previamente, en una agenda de giras federalistas, la jefa de la Nación había visitado Aguascalientes, San Luis Potosí, Durango y Nuevo León.
En esas entidades, la presidenta Claudia anunció la ejecución de importantes megaproyectos de desarrollo, con inversiones multimillonarias. Pero en Zacatecas eso no sucedió.
Lo anterior obedece a que la élite gobernante zacatecana distraída en otros asuntos, no ha sido capaz de proponer, por miopía y estrechez, ante gobierno de la Federación la ejecución de proyectos de gran calado que detonen la prosperidad y el desarrollo de Zacatecas.
Por esa misma razón, Zacatecas no aparece en el mapa de las entidades que hayan propuesto para El Plan México, algún megaproyecto para estimular el desarrollo de Zacatecas. Esa es una verdadera desgracia y tragedia.
Por tal motivo la presidenta de la República ha ratificado su convicción de que en Zacatecas se requiere un golpe de timón que apuntale la alternancia, que permita el rescate de la entidad para devolverle su grandeza.
Es claro que, lo que eso exige, es liberar a Zacatecas del secuestro patrimonialista y miserable de que es objeto, por una dinastía y familia que mucho daño le ha hecho a esta tierra de grandeza cultural e histórica.
La pasada visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Zacatecas se realizó destacando la entrega de programas sociales, pero donde una vez más estuvo ausente el anuncio de los grandes proyectos para el desarrollo del Estado.
Eso obedece fundamentalmente a la incapacidad de la élite gobernante zacatecana para elaborar e implementar proyectos de desarrollo de gran calado que estimulen la prosperidad de nuestra entidad.
Por esa misma razón es que, Zacatecas está realmente ausente del Plan México que impulsa el gobierno de la República, con una gran cantidad de de iniciativas en el país, debido a que los gobernantes zacatecanos han mostrado profundas limitaciones para hacer innovadoras propuestas. Y eso es realmente grave.
Zacatecas demanda ajuste y cambio de rumbo, que le rescate del estancamiento y del fatalismo, para recuperar su grandeza.
La presidenta Sheinbaum atiende en la actualidad una agenda de giras presidenciales para impulsar en el país un renovado federalismo, cooperativo y respetuoso, a fin de promover la unidad de la República, ante las amenazas reales de injerencia de naciones extranjeras.
En esa agenda de giras presidenciales de corte federalista, la jefa de la Nación, ha expresado respeto a los mandatarios estatales emanados de partidos opositores.
Ha quedado claro que, a la presidenta de la República, lo que le interesa es el progreso de corte federalista, sin importar los colores ideológicos, de quienes ostentan el poder público en esos Estados, como Aguascalientes, Jalisco, Durango, Coahuila y Nuevo León.
En ese fenómeno de trato federalista, los mandatarios estatales surgidos de partidos opositores, con mucha inteligencia, se han mostrado más “claudistas”, que algunos gobernadores emanados de MORENA. Y eso les ha valido el apoyo de la Federación en la implementación en grandes proyectos de desarrollo, soportados con inversiones multimillonarias.
En el caso de Zacatecas, su gobierno estatal de extracción “morenista”, no ha sido capaz de concretar un solo megaproyecto de desarrollo, que pueda insertar a nuestra entidad, al concierto del desarrollo nacional.
¿A qué se debe esto? ¿Será tal vez a la falta de ideas, de materia gris y proyectos de las élites gobernantes locales? Tenemos que afirmar que persiste, por eso, una monumental irresponsabilidad pública.
Comparemos con datos empíricos concretos: Nuevo León tiene un portafolio multianual con más de 500 proyectos de desarrollo, con una inversión programada superior a 100 mil millones de pesos y la generación de más de 400 mil empleos. Eso resulta Impresionante.
En Durango, tan sólo en la ejecución de un solo proyecto industrial se invertirán 28 mil millones de pesos en la región Lagunera, para la producción de fertilizantes; en Aguascalientes están en operación 30 megaproyectos con una inversión multimillonaria. Jalisco y Coahuila no son la excepción y registran una tendencia dinámica de su economía.
A Zacatecas lo único que le salva es la fuerza y el dinamismo de la industria minera.
Pero entonces, qué pasa en Zacatecas, que no aprovecha la disposición de la presidenta de México, para impulsar proyectos de desarrollo estratégico y cuando los autoriza, como la presa Milpillas, los grupos políticos “rapaces” locales, conspiran contra ellos.
Hoy Zacatecas tiene que redefinir su posición en “El Pacto Federal” y aprovechar al máximo la gran voluntad de la presidenta Sheinbaum, para que nuestra tierra se inserte en el desarrollo nacional.