El milagro fiscal del bienestar

Por Carlos Ernesto Alvarado Márquez

Nuestros políticos Zacatecanos dicen que el nuevo paquete económico es responsable, prudente y social. Es decir, que si te sangran la cartera con elegancia, ya no duele. Según ellos, no hay derroche ni regresión, sino “racionalidad financiera”. Traducido al español común, significa que el gobierno sigue gastando mal, pero ahora con discurso moralista.

La presidenta prometió que no habría nuevos impuestos y cumplió a su manera. No hay nuevos, solo “actualizaciones” a los que no existían. Una maroma digna de circo de Estado. Te dicen que no te cobrarán más, solo ajustarán lo que antes no te cobraban. El truco está en el lenguaje. No es un aumento, es un “ajuste responsable”.

Así, mientras reparten sonrisas en la mañanera, te suben el impuesto al refresco, la cerveza, los sueros, las apuestas, los trámites migratorios, las maquiladoras y hasta los videojuegos violentos. Porque claro, los narcos no nacen en la impunidad, nacen en el Call of Duty. El gobierno que militarizó al país ahora culpa a los Nintendos de la violencia. Justicia fiscal con joystick.

El dinero, como siempre, no se va a hospitales, seguridad o escuelas. Se va a mantener vivos los proyectos que ya nacieron muertos: Dos Bocas, AIFA, Pemex y el Tren Maya. El país se endeuda más que nunca, pero el discurso es el mismo: austeridad republicana. En realidad es austeridad para el pueblo y abundancia para el aparato.

Morena cayó en su propia trampa. Amlo prometió que el dinero alcanzaría cuando se acabara la corrupción. Se acabó el dinero, no la corrupción. Ahora Sheinbaum promete que no habrá más impuestos, pero sí los ajustes que equivalen a lo mismo. Es la misma política, solo con mejor dicción.

Y mientras el SAT te audita por redondear mal el IVA, los verdaderos corruptos pasean en jets oficiales bajo el argumento de “trabajo de campo”. Algunos votantes ya despiertan. Descubren que Morena no quiere acabar con la pobreza, quiere administrarla. Que la austeridad no es virtud, es estrategia. Y que el pueblo pobre es el mejor combustible del poder.

El gobierno dice que el paquete económico es para construir un México más justo. En realidad es para mantener uno más obediente. Aquí la justicia se mide por la capacidad de aguantar sin protestar.

El milagro fiscal del bienestar no consiste en que el dinero rinda más. Consiste en que el pueblo siga creyendo que le alcanza.

Sígueme en redes sociales como @Carlos Alvarado, mientras el estado no fiscalice la libertad de expresión.

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