La democracia no es propiedad de los partidos

Saúl Monreal, senador

Hola que tal amigas y amigos que nos siguen en Radioevolucion.com, hoy quiero compartirles, un tema que está presente en la agenda nacional, pero antes de eso una pequeña aclaración, lo decimos con absoluta claridad y convicción: apoyaremos en todos sus términos la reforma electoral impulsada por nuestra presidenta la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, y lo haremos porque estamos convencidos de que se trata de un avance democrático sin precedente en la historia reciente del país, una transformación que no es regresiva, como la oposición desde la comodidad de sus espacios plurinominales ha dicho.

A lo largo de las últimas décadas, México ha transitado por diversas reformas constitucionales en materia política y electoral. Cada una respondió a su tiempo y a sus circunstancias. Sin embargo, esta reforma marca un parteaguas porque coloca en el centro algo que durante años fue postergado: la participación ciudadana como eje real del poder público. No se trata solamente de modificar normas o ajustar procedimientos; se trata de fortalecer el vínculo entre el pueblo y sus instituciones, de abrir más cauces a la voz ciudadana y de hacer más eficiente, transparente y cercano el ejercicio del gobierno.

Entre sus puntos más relevantes destaca la consolidación de mecanismos de participación directa que permiten a la ciudadanía incidir de manera más clara en las decisiones públicas, es tiempo de que todos aquellos que quieran representar a la gente salgan a las calles a ganarse el voto, los diputados plurinominales hace mucho que ya no representan a nadie, ni a las minorías electorales, ya que esa fue una de las razones del surgimiento de la representación proporcional, hoy eso ya no sucede, las listas plurinominales las manejan los dirigentes de los partidos. La reforma también fortalece los principios de austeridad, racionalidad administrativa y rendición de cuentas, asegurando que los recursos públicos se utilicen con mayor responsabilidad. Asimismo, impulsa esquemas más ágiles y modernos para la organización de procesos democráticos, con el objetivo de hacerlos menos costosos y más confiables.

Otro aspecto fundamental es la armonización institucional, que busca evitar duplicidades y fortalecer la coordinación entre autoridades, siempre bajo el principio de legalidad y respeto al federalismo. Esta reforma no debilita la democracia; la robustece al simplificar estructuras, hacerlas más transparentes y acercarlas a la ciudadanía. Es una propuesta que recoge el espíritu de un país que exige instituciones eficaces y auténticamente representativas.

Confío plenamente en que los partidos que integran nuestra alianza actuarán con responsabilidad histórica y trabajarán de manera conjunta para sacar adelante esta reforma. Más allá de colores o coyunturas, lo que está en juego es el fortalecimiento de nuestro sistema democrático. Cuando hemos sabido anteponer el interés nacional a las diferencias, México ha avanzado; estoy seguro de que esta no será la excepción.

Como senador de la República por Morena, hemos respaldado todas aquellas reformas constitucionales que han significado ampliar derechos, consolidar libertades y fortalecer al Estado mexicano. Esta no será diferente.

Nuestro compromiso es con la historia y con las futuras generaciones. Esta reforma no mira hacia atrás; mira hacia adelante, hacia un México donde la participación ciudadana no sea un discurso, sino una práctica cotidiana respaldada por la ley. Nos vemos en la siguiente colaboración.

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