No minimizar el ciberacoso

El ciberacoso es una forma de violencia ejercida a través de medios digitales, y no debe ser minimizado, pues sus efectos psicológicos pueden ser comparables, e incluso más profundos, que los del acoso presencial.

Así lo advirtió Mónica Rodríguez Ortiz, docente investigadora de la Unidad Académica de Psicología (UAP) de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), y definió el ciberacoso como cualquier acción repetida de hostigamiento, amenaza o humillación que se manifiesta mediante mensajes ofensivos, difusión de imágenes sin consentimiento, suplantación de identidad o exclusión deliberada en línea.

​La investigadora compartió datos alarmantes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de 2024, que indican que el 21% de los usuarios de internet en México ha sido víctima de ciberacoso.

La incidencia es mayor en mujeres, con un 22.2%, frente al 19.6% en hombres. Los grupos de edad más afectados son de 20 a 29 años, seguidos por los de 12 a 19 años.

Estas cifras, subrayó, reflejan la magnitud del problema y la urgencia de actuar desde la prevención y la educación, y explicó que las víctimas suelen experimentar ansiedad, depresión, estrés, insomnio y sentimientos de culpa.

Entre los síntomas frecuentes se encuentran la pérdida del apetito, dificultades para concentrarse, aislamiento social y, en casos severos, ideación suicida.

«El daño emocional no se ve, pero se siente”, expresó, enfatizando que el acompañamiento psicológico es clave para la sanación.

​Destacó el papel esencial del psicólogo en la atención a las víctimas, que incluye brindar contención emocional inmediata, ofrecer terapia individual para fortalecer la autoestima, capacitar a familias y escuelas en la detección de señales tempranas, y orientar sobre cómo preservar evidencias para canalizar denuncias ante instancias como la Policía Cibernética o la Fiscalía Especializada.

El trabajo del profesional de la salud mental es reconstruir la seguridad, la confianza y el sentido de control de la persona afectada.

​Finalmente, subrayó la importancia de generar estrategias de prevención, como no compartir información personal o íntima, configurar la privacidad de los perfiles y promover la empatía digital. “La clave está en no normalizar la violencia digital. Si somos testigos o víctimas, debemos guardar evidencia, bloquear al agresor y denunciar”, puntualizó. La universitaria reiteró que el ciberacoso no debe guardarse en silencio.

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