Al Tiempo

Un Zacatecas extraordinario
Miriam Serrano

La estrategia gubernamental de repetir hasta el cansancio que Zacatecas es  ejemplo de pacificación y que lo que pasa en el estado en estos momentos es extraordinario nos permite dimensionar la gravedad de nuestra realidad.

Es inconcebible que compremos el discurso de que lo que pasa en Zacatecas es extraordinario porque la paz se ha logrado, aunque ello implique no lanzar campanas al vuelo dixit David Monreal.

Porque  justo cuando hace ese tipo de declaraciones se desatan hechos delictivos que trastocan la tranquilidad de la población, hechos que desmoronan lo que el discurso asegura.

Este 2025, el año del bienestar porque no hay que olvidar que 2024 fue el de la paz, se caracterizó por el colapso social, un día sí y el otro también hubieron sendas manifestaciones de que ni la paz ni el bienestar forman parte de la vida diaria de los zacatecanos.

Los números siempre se manipulan a modo para que cuadren con el discurso oficial, sin embargo existe una realidad de soberbia, desdén e insensibilidad de quien dirige ante lo que diariamente sortean los diversos sectores de la entidad.

La paralización educativa, la amenaza constante a los sectores productivos por los diversos grupos delictivos, la incesante desaparición de personas son síntomas de que el diagnóstico gubernamental es incorrecto.

Porque el discurso oficial nos centra en un Zacatecas próspero, seguro, con una atención de primer nivel a los sectores productivos y poblacionales, donde la educación es prioridad aunque en contraste se pierdan semanas de clases por no transparentar los procesos de la federalización de la nómina magisterial.

Con operativos de seguridad a diestra y siniestra donde el respeto a los derechos humanos y  la presunción de inocencia no forman parte de la ecuación, es más importante asegurar la estadística aunque en el camino se lleven entre las patas a gente inocente.

Donde los baños de pueblo con posadas navideñas pretenden hacer presente a quien siempre ha estado ausente de la responsabilidad de garantizar paz y bienestar, no en la retórica sino en la realidad.

Este accidentado 2025 que está por culminar nos deja como lección que, pese a las vicisitudes, lo extraordinario de Zacatecas no está en el discurso ni en la estrategia gubernamental ni lo que está la mente de quien gobierna, sino en su gente, en sus sectores, en cada ciudadano que todos los días se parte la madre, en la literalidad de la palabra para sacar a los suyos adelante, aunque ellos implique remar contra corriente.

El tesón y la férrea voluntad con la que se lucha para seguir avanzando son cualidades que destacan a los zacatecanos, eso es lo que los hace realmente extraordinarios… AL TIEMPO.

Nos vemos en 2026 si Dios lo permite, felices fiestas.

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