El conflicto no se detiene, el mundo ante la zozobra

Saúl Monreal

Amigas y amigos que nos leen en este espacio de radioevolucion.com, soy su amigo Saúl Monreal Ávila y los saludo con el gusto de siempre, desde hace tiempo ya, el mundo atraviesa uno de esos momentos que obligan a detenernos y reflexionar con seriedad.

El conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya supera las tres semanas de duración, no es un hecho aislado ni lejano, es una sacudida profunda al acomodo, y a la organización internacional, que ya tiene repercusiones en todos los rincones del planeta, incluido México.

Hoy estamos viendo cómo una confrontación regional se transforma en un fenómeno global, no se trata únicamente de ataques militares o de disputas geopolíticas; estamos ante un reacomodo de fuerzas que redefine alianzas, intereses económicos y estrategias de seguridad, en términos claros, el mundo está dejando atrás una etapa de relativa estabilidad para entrar en una nueva fase de incertidumbre.

Uno de los efectos más inmediatos se observa en la economía, el incremento en los precios del petróleo y la volatilidad de los mercados internacionales impactan directamente en los costos de producción, transporte y consumo, esto significa que, aunque el conflicto ocurra a miles de kilómetros, sus consecuencias pueden sentirse en el bolsillo de las familias mexicanas, la inflación, que ya era un desafío global, corre el riesgo de intensificarse.

Pero más allá de lo económico, hay una dimensión humana que no debemos perder de vista, miles de personas han perdido la vida y millones enfrentan desplazamiento, miedo e incertidumbre. Desde México, un país que históricamente ha defendido la paz y la autodeterminación de los pueblos, no podemos ser indiferentes ante el sufrimiento que provoca la guerra.

En el terreno político, lo que observamos es una clara reconfiguración de bloques. Por un lado, las potencias occidentales respaldando la ofensiva; por otro, países como China y Rusia adoptando una postura crítica y fortaleciendo su vínculo con Irán. Entre ambos polos, el llamado sur global, donde se encuentra América Latina, enfrenta el reto de mantener una posición equilibrada, soberana y basada en principios.

Para México, este escenario representa tanto un desafío como una oportunidad. El desafío es, porque debemos proteger nuestra estabilidad económica y social en un contexto internacional adverso. La oportunidad, porque podemos reafirmar nuestra vocación diplomática como un país que apuesta por el diálogo, la cooperación y la solución pacífica de controversias.

Desde una visión progresista y humanista, es fundamental insistir en que la guerra nunca debe ser, ni la primera, ni la última opción, la historia nos ha demostrado que los conflictos armados dejan más problemas de los que resuelven. Por ello, hoy más que nunca, es necesario fortalecer los mecanismos multilaterales, el derecho internacional, impulsar el diálogo entre las naciones y rechazar cualquier escalada que ponga en riesgo la paz mundial.

Pero también es un buen momento para replantear el papel de los organismos internacionales, de nuevos protocolos de actuación, de la creación de acuerdas más vinculantes al derecho y la paz.

En nuestro estado de Zacatecas, donde conocemos el valor del esfuerzo, la solidaridad y la resiliencia, entendemos que los momentos difíciles también son oportunidades para actuar con responsabilidad. México debe mantenerse firme en sus principios: no intervención, solución pacífica de controversias y respeto al derecho internacional.

 

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