Saul Monreal, senador
Cómo están amigas y amigos que nos siguen a través de Radioevolucion.com, soy su amigo Saúl Monreal y como cada semana, los saludo con gusto, hoy me gustaría platicarles o tratar de explicar con algo de rigor técnico el proceso que condujo a la designación de la licenciada Ernestina Godoy Ramos como fiscal general de la República, y por qué su trayectoria académica y profesional ofrece elementos relevantes para aspirar a una Fiscalía honesta, transparente, autónoma y profesional.
La ruta institucional que culminó en su nombramiento combinó prerrogativas constitucionales y decisiones políticas de alta visibilidad. La presidencia de la República remitió una terna integrada exclusivamente por candidatas, en cumplimiento del compromiso público de fomentar la paridad en los altos cargos; tras el proceso de comparecencias y deliberación en el Senado, el Pleno la ratificó por mayoría calificada, acto que formalizó su encargo para el periodo legalmente previsto. Este procedimiento, siguió el cauce institucional previsto para la designación.
Académicamente, Ernestina Godoy es licenciada en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), formación que constituye la base mínima requerida para encabezar una institución jurídico penal de naturaleza compleja como la FGR. Su expediente público documenta trayectoria docente, litigiosa y de servicio público, incluyendo sus responsabilidades como Procuradora y luego Fiscal de la Ciudad de México, que le confieren experiencia operativa en la administración de procesos de procuración de justicia. Tales antecedentes permiten afirmar que su perfil reúne capital técnico y experiencial relevante para la gestión institucional.
Para que la Fiscalía sea verdaderamente autónoma y profesional se requieren, además del perfil del titular, reglas de funcionamiento que minimicen riesgos de captura. Aquí radican tres ejes técnicos que la titular debe impulsar y que, por tanto, configuran la potencial garantía de su gestión: 1) institucionalizar el Servicio Profesional de Carrera en mandos clave para desvincular nombramientos discrecionales; 2) transparentar indicadores operativos (carpetas integradas, tiempos de resolución, resultados periciales) mediante portales públicos con datos abiertos; y 3) fortalecer protocolos forenses y de cadena de custodia con auditorías externas independientes. La experiencia previa de Godoy en la administración pública y su exposición a procesos de gestión y rendición la habilitan para promover estas medidas con conocimiento de causa.
Es pertinente reconocer, desde la franqueza analítica, que su cercanía política con el Ejecutivo ha generado cuestionamientos sobre la independencia del órgano; tales críticas han sido ventiladas por medios y analistas que advierten riesgos de erosión de la autonomía institucional. La respuesta técnica a esa preocupación no puede ser retórica: exige estructura, transparencia y controles efectivos, no declaraciones declarativas.
En suma, la designación de Ernestina Godoy combina legitimidad institucional (vía Senado), formación jurídica acreditada (UNAM) y trayectoria operativa en procuración de justicia; pero la garantía real de una Fiscalía honesta y autónoma dependerá de su capacidad para traducir ese capital profesional en reformas internas, reglamentación del servicio profesional y prácticas de rendición de cuentas que anclen la independencia en normas y no en voluntades. Desde Zacatecas, exigiremos y colaboraremos para que así sea.