La Iglesia y el grito contra la violencia

Manuel Ibarra Santos

El líder de la iglesia católica en Zacatecas, el obispo Sigifredo Noriega Barceló, levantó la voz, hace unos días, como un clamor ciudadano, en contra de la violencia criminal que afecta a la población del Estado.

Esta voz de una autoridad eclesiástica y de un gran líder moral, es una expresión que debe ser tomada en cuenta, al exigir que se trabaje con firmeza para combatir la violencia criminal que agobia a la población en el territorio zacatecano.

Destacó que la violencia criminal causa un gran dolor entre las familias zacatecanas, fenómeno que debe ser extirpado.

Pero agregó que la violencia criminal que deja repercusiones negativas en la sociedad y a la que se agrega el delito de extorsión y cobro de piso a comerciantes, constructores, ganaderos y campesinos, entre otros, está dejando una huella que atenta en contra de la prosperidad de la entidad.

La voz del obispo Sigifredo Noriega Barceló, no es cualquiera, sino la voz del líder religioso de uno de los dos Estados de la República, con mayor población católica en país. El otro es Guanajuato, según la secretaría de Gobernación.

Las entidades de la República con mayor volumen de población católica, según datos oficiales, son Zacatecas, Guanajuato, Aguascalientes, Jalisco y el Estado de México.  

Sigifredo Noriega Barceló es un poderoso líder religioso, obispo de la diócesis, de uno de los Estados de la Nación con mayor población católica.

Ha dicho el mencionado líder religioso que, en su recorrido por su diócesis, los ciudadanos le denuncian con tristeza y dolor los actos de violencia criminal que padecen y que debe combatirse.

La diócesis católica de Zacatecas se extiende a lo largo y ancho de más de 59 mil kilómetros cuadrados y cuenta con 117 parroquias y más de 15 decanatos, con presencia en algunas regiones de Jalisco, Durango y San Luis Potosí.

La declaración en contra de la violencia criminal, el obispo zacatecano la hizo en el contexto, luego de que se confirmara el hallazgo de siete personas ejecutadas, seis de ellas de origen zacatecano, la mayoría jóvenes, cuyos cuerpos fueron dejados en la población de Tepezala, Aguascalientes.

Las autoridades de Aguascalientes declararon que dichas personas fueron ejecutadas en territorio zacatecano y luego dejadas en jurisdicción del Estado vecino.

La denuncia contra la violencia criminal del obispo Sigifredo Noriega Barceló, le da autoridad moral y por eso es reconocido por su compromiso de defender los derechos humanos de los ciudadanos.

Ante dicha acción comprometida con la sociedad, me hace recordar el extraordinario libro del sociólogo francés Gilles Kepel, “La Revancha de Dios”, que habla de la importancia de las religiones monoteístas en las sociedades de nuestro tiempo.

El mundo global actual, precisa el autor de este memorable texto, no puede entenderse al margen de la influencia de las grandes religiones del mundo.

  

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