México no puede seguir tolerando la explotación sexual de niñas y adolescentes tampoco la mercantilización del cuerpo de las mujeres a través de gestación subrogada, así lo dijo la senadora Amalia García Medina.
También, dentro de la reunión de la comisión por la igualdad de género de seno de la República con la relatora especial de la ONU, llamó a reforzar la acción legislativa, presupuestal y judicial para frenar estas prácticas.
La senadora sostuvo que la prostitución infantil es un epidemia que lesiona a todas y a todos, «México ocupa uno de los primeros lugares en el mundo. No podemos mirar hacia otro lado.”
García Medina recordó que el Senado ya aprobó un punto de acuerdo para exigir medidas preventivas ante eventos internacionales de gran escala, como el Mundial de Fútbol, donde históricamente se incrementan las redes de explotación sexual.
Entre las acciones planteadas se encuentran la verificación estricta en hoteles para evitar la trata de menores y la intervención de líneas aéreas y autoridades de seguridad para impedir traslados vinculados con explotación.
“En el caso de la gente que vendrá a ver el mundial, se debe garantizar que las personas adultas no puedan ingresar a los hoteles acompañados de menores de edad, a menos que demuestren que son sus familiares”, exigió.
El tema fue expuesto ante el ecretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en su comparecencia en el Senado.
En relación con la gestación subrogada, la senadora señaló que “las mujeres no somos fábricas ni contenedores. Nuestros cuerpos no pueden convertirse en instrumentos de mercado. Y los niños y niñas no pueden ser mercancía que se compra y se vende.”
Señaló que aunque el debate jurídico continúa, actualmente permitido en Tabasco y Sinaloa, debe abordarse con perspectiva de derechos humanos, dignidad y protección integral, evitando cualquier forma de explotación económica o reproductiva.
Amalia García subrayó que México transformó su andamiaje jurídico en las últimas cuatro décadas, con feminicidio tipificado, violencia política reconocida, paridad constitucional y mecanismos como la 3 de 3 contra la violencia, pero advirtió que la cultura patriarcal aún produce violencia cotidiana.
“Tenemos leyes negro sobre blanco, pero los feminicidios siguen ocurriendo. El abuso sexual sigue existiendo. La mayoría de las mujeres víctimas mueren a manos de alguien cercano. El reto es cultural y estructural.”
Puso como ejemplo el Convenio 189 de la OIT para trabajadoras del hogar: aunque ya es ley en México, apenas una fracción mínima de las más de dos millones de trabajadoras está registrada ante el IMSS.
“No basta con legislar. Hay que formar jueces y juezas con perspectiva de género, garantizar presupuesto suficiente y hacer que las leyes se cumplan.”
García Medina defendió la importancia de visibilizar a las mujeres incluso en el lenguaje institucional. “Durante milenios fuimos invisibilizadas. Por eso decimos presidenta con A. Hay que insistir, insistir e insistir.”