En un acto calificado por los pobladores como una muestra de autoritarismo y falta de respeto a la autonomía ejidal, el gobierno municipal de Jiménez del Teul encabezó una incursión nocturna en el Ejido Atotonilco con el fin de imponer una obra de pavimentación no solicitada.
De acuerdo con REMA México, los hechos iniciaron la tarde del pasado 22 de diciembre.
Tras una breve comunicación telefónica del titular de Desarrollo Económico y Social, José Erasmo Duarte Argumedo, la cúpula del poder municipal se presentó en la comunidad a las 19:00 horas. El contingente estuvo integrado por el alcalde Daniel Cisneros Esparza, el propio Duarte Argumedo y el asesor de presidencia Armando Herrera Álvarez, quienes llegaron escoltados por maquinaria pesada de la empresa Terracerías y Obras Hidráulicas del Guadiana S.A. de C.V. (TOHG).
La presencia de esta maquinaria frente a la casa ejidal se realizó sin el consentimiento previo del comisariado ejidal ni de la asamblea.
La comunidad señaló la incongruencia de la obra, pues mientras la población ha demandado durante años el arreglo del camino hacia la escuela secundaria —actualmente intransitable en época de lluvias—, el alcalde pretende pavimentar una vía distinta. Ante las quejas, la respuesta del edil fue un ultimátum: se realiza la obra bajo sus condiciones o el Ayuntamiento retira el apoyo.
Resulta alarmante para los habitantes que estos trabajos inicien en un periodo en que el personal administrativo goza de vacaciones y en un horario nocturno poco habitual para la obra pública.
Esta situación se interpreta como una estrategia de presión para simular una supuesta anuencia del ejido hacia el proyecto de la presa Milpillas, obra a la que diversas comunidades de la región han manifestado una oposición rotunda.
La desconfianza se acrecienta al constatar que la empresa ejecutora, TOHG, forma parte del padrón de contratistas de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Los denunciantes contrastan esta repentina urgencia por pavimentar en Atotonilco con el abandono que sufren otras comunidades, como Sauces, donde los habitantes deben trabajar los caminos de terracería con sus propias manos ante la indiferencia gubernamental.
Ante estos actos de intimidación y prepotencia, el ejido exige el retiro inmediato de la maquinaria de sus tierras y ratifica que la soberanía sobre su territorio no está sujeta a condicionamientos ni a simulaciones oficiales.