Saúl Monreal, senador
Hablar de Zacatecas es hablar también de sus migrantes. Nuestra historia, nuestra economía y nuestra identidad no pueden comprenderse sin la presencia de millones de zacatecanas y zacatecanos que, a lo largo de generaciones, han construido una vida en Estados Unidos sin romper nunca el vínculo con su tierra de origen.
Por eso tiene un profundo significado la reciente toma de protesta de la nueva dirigencia de la Federación de Clubes Zacatecanos del Sur de California, una de las organizaciones migrantes más sólidas y representativas de nuestra comunidad en el extranjero.
La renovación de su mesa directiva, encabezada por Darío Castañeda para el periodo 2026-2028, no es sólo un acto protocolario: es la continuidad de una tradición de organización comunitaria que durante décadas ha demostrado la fuerza del espíritu zacatecano.
Los clubes de migrantes nacieron como espacios de encuentro entre paisanos.
Con el paso del tiempo se convirtieron en algo mucho más profundo: redes de solidaridad, de identidad cultural y de compromiso con las comunidades que los vieron nacer.
Desde California, Texas, Illinois o Nevada, los migrantes zacatecanos no han dejado de pensar en sus pueblos, en sus familias y en el futuro de nuestro estado.
Gracias a esta organización colectiva, miles de proyectos comunitarios han sido posibles.
Escuelas, caminos, centros comunitarios, espacios deportivos y obras sociales han sido impulsados con el esfuerzo de los clubes migrantes y el trabajo coordinado con las autoridades de los distintos niveles de gobierno.
No se trata únicamente de recursos económicos; se trata de participación, de corresponsabilidad y de amor por la tierra.
Zacatecas es, en muchos sentidos, un estado binacional. Nuestro presente se construye tanto en las comunidades del estado como en los barrios donde viven nuestros migrantes en Estados Unidos.
Allá se preservan nuestras tradiciones, nuestra música, nuestra gastronomía y nuestras fiestas patronales. Allá también se transmite a las nuevas generaciones el orgullo de ser zacatecano.
Las federaciones de clubes, como la del Sur de California, representan además una forma ejemplar de organización social.
Son instituciones creadas por la propia comunidad migrante, con liderazgo legítimo, con experiencia en gestión colectiva y con una profunda vocación de servicio. En ellas se expresa lo mejor de nuestra cultura comunitaria: la cooperación, la solidaridad y el trabajo en equipo.
Desde el Senado de la República debemos reconocer que la migración no es una ausencia, sino una extensión de nuestra nación más allá de sus fronteras. Nuestros migrantes no sólo envían remesas que sostienen la economía de miles de hogares; también envían esperanza, identidad y compromiso con el desarrollo de sus comunidades.
La toma de protesta de una nueva dirigencia en la Federación de Clubes Zacatecanos del Sur de California simboliza precisamente eso: la continuidad de un esfuerzo colectivo que trasciende generaciones y fronteras.
A nuestras paisanas y paisanos migrantes les decimos con claridad: Zacatecas los reconoce, los valora y los necesita. Porque donde hay un zacatecano trabajando por su comunidad, también está latiendo el corazón de nuestro estado.